Acometida eléctrica: qué es, cuándo se necesita y cómo solicitarla
Si estás construyendo una vivienda, reformando un inmueble o intentando dar de alta la luz por primera vez, es muy probable que hayas oído hablar de la acometida eléctrica y no tengas del todo claro qué es ni cuándo se necesita. En este artículo te explicamos, paso a paso y sin tecnicismos, qué es una acometida eléctrica, para qué sirve y en qué casos debes solicitarla, para que sepas exactamente cómo funciona antes de iniciar cualquier trámite.
¿Qué es una acometida eléctrica?
La acometida eléctrica es el conjunto de actuaciones que realizan las empresas distribuidoras para enlazar la instalación eléctrica de un inmueble con la red general de suministro. Para ello, se conecta la red exterior, que abastece a otras viviendas o edificios, con la Caja General de Protección del nuevo punto que va a recibir electricidad.
Este proceso es habitual en todo tipo de construcciones, como edificios residenciales, viviendas unifamiliares, locales comerciales o naves industriales.
Por eso, la acometida es fundamental para garantizar que la energía llegue de forma correcta y segura, y suele aprovecharse para instalar o comprobar los elementos de protección general y los equipos de medida.
En cualquier caso, este trámite no lo realiza la comercializadora de luz, sino la distribuidora eléctrica de la zona, ya que la distribuidora es la propietaria del cableado de la red urbana y, por tanto, la responsable de su ampliación y conexión.
La acometida eléctrica es propiedad de la distribuidora de luz y no del usuario, aunque en muchos casos sea el cliente quien tenga que asumir su coste.
De hecho, lo más habitual es que la acometida haya sido solicitada por el promotor de la vivienda antes de que el propietario entre a vivir en ella.
En este punto, es habitual que surjan dudas porque se suelen confundir varios conceptos relacionados con la acometida.
Por eso, conviene diferenciarlos claramente:
- Acometida eléctrica: Es la conexión física entre la red de distribución y la vivienda o local. Se solicita cuando un inmueble necesita acceder por primera vez a la red eléctrica, lo que se conoce como dar de alta la luz.
- Extensión de red: Se produce cuando la red eléctrica existente debe ampliarse porque no llega hasta la ubicación del inmueble, siendo habitual en viviendas alejadas del núcleo urbano.
- Ampliación de potencia: No implica una nueva acometida, sino aumentar la capacidad de la ya existente para poder contratar más potencia eléctrica. Es lo que se conoce como subir la potencia contratada.
Además, es importante saber dónde termina la acometida eléctrica y dónde empieza la instalación interior del usuario, ya que esto determina quién es responsable de cada parte.
La acometida finaliza normalmente en la Caja General de Protección (CGP) o en el punto de conexión definido por la distribuidora.
A partir de ahí, comienza la instalación eléctrica interior, que incluye el cableado interno, el cuadro eléctrico y el resto de elementos del inmueble, y cuya responsabilidad ya recae sobre el propietario.
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¿Qué tipos de acometidas eléctricas existen?
No todas las acometidas eléctricas son iguales. El tipo de acometida que se instala depende principalmente de cómo llega el cableado hasta la vivienda y de la tensión necesaria para cubrir el consumo eléctrico del inmueble.
Por eso, se pueden clasificar atendiendo a dos criterios principales.
Tipos de acometidas según su ubicación
En función del recorrido que realizan los cables desde la red de distribución hasta la vivienda, existen dos tipos de acometidas:
Acometida subterránea: el cableado discurre bajo tierra desde la red eléctrica hasta el inmueble, normalmente a través de canalizaciones enterradas.
Es el sistema más habitual en zonas urbanas modernas y ofrece una mayor protección frente a daños externos y condiciones meteorológicas.
- Acometida aérea: los cables se extienden por el aire, generalmente desde postes eléctricos, y se introducen en la vivienda a través de la fachada o el tejado. Es frecuente en zonas rurales o en núcleos urbanos antiguos donde no existe red subterránea.
La elección entre una acometida aérea o subterránea no depende del usuario, sino de la infraestructura existente en la zona y de los criterios técnicos de la distribuidora eléctrica.
Tipos de acometidas según la tensión eléctrica
Las acometidas también se diferencian según la tensión con la que se suministra la electricidad, es decir, los voltios que necesita la instalación para funcionar correctamente.
- Acometida de baja tensión: es la más común en viviendas y pequeños negocios. Trabaja con tensiones de hasta 1.000 voltios (1 kV) y es suficiente para cubrir el consumo eléctrico habitual de un hogar.
- Acometida de media tensión: se utiliza en inmuebles que requieren una potencia elevada, como industrias, grandes edificios o complejos empresariales. Funciona con tensiones superiores a 1 kV, lo que permite transportar más energía de forma eficiente.
En la práctica, si se trata de una vivienda unifamiliar o un piso, lo habitual es que la acometida sea subterránea y de baja tensión, utilizando un cable dimensionado según la potencia que se vaya a contratar.
¿Cuándo necesitas solicitar una acometida eléctrica?
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No siempre es necesario solicitar una acometida eléctrica para tener luz en una vivienda. Todo depende de si el inmueble ya está conectado a la red de distribución y de si esa conexión es suficiente para cubrir el consumo que vas a necesitar.
A continuación, te explicamos los casos más habituales en los que sí tendrás que realizar este trámite.
Vivienda nueva sin acometida eléctrica
Si estás construyendo una vivienda unifamiliar desde cero o compras una casa de obra nueva que nunca ha tenido suministro eléctrico, será imprescindible solicitar una acometida eléctrica.
En este caso, el inmueble no está conectado a la red de distribución y es necesario crear ese enlace por primera vez.
Lo habitual es que este trámite lo gestione el promotor durante la fase de construcción. Sin embargo, si se trata de una autopromoción, serás tú quien deba iniciar el expediente de acometida con la distribuidora eléctrica de la zona.
Si no sabes cuál es la distribuidora asignada a tu zona geográfica, puedes comprobarlo fácilmente aquí:
¿Cual es mi distribuidora?
- 21001
- 21002
- 21003
- 21004
- 21005
Vivienda que tuvo suministro eléctrico en el pasado, pero está dado de baja
En viviendas antiguas o deshabitadas durante muchos años, puede ocurrir que el suministro eléctrico esté dado de baja y que la acometida ya no sea válida o directamente no exista. En estos casos, la distribuidora evaluará si la conexión anterior puede reutilizarse o si es necesario ejecutar una nueva acometida.
Si la instalación exterior no cumple con la normativa actual o la red ha cambiado, lo más probable es que se tenga que tramitar un nuevo expediente de acometida antes de poder dar de alta la luz.
Ampliación de potencia
Cuando una vivienda aumenta de forma significativa su consumo eléctrico, por ejemplo, tras instalar calefacción eléctrica, aire acondicionado o nuevos electrodomésticos, puede ser necesario ampliar la potencia disponible. Si la acometida existente no soporta esa potencia, será obligatorio modificarla o ampliarla.
En este caso, no se trata de una acometida nueva, sino de una adecuación de la existente para permitir contratar más potencia sin comprometer la seguridad de la instalación.
Cambiar o sustituir una acometida eléctrica antigua
En viviendas con muchos años de antigüedad, es habitual encontrar acometidas obsoletas que no cumplen con la normativa actual o que presentan problemas de seguridad.
Si la distribuidora detecta que la acometida está deteriorada o es insuficiente, puede exigir su sustitución.
De hecho, cambiar la acometida eléctrica de una vivienda suele ser necesario cuando se realizan reformas importantes, se incrementa la potencia contratada o se detectan incidencias recurrentes en el suministro.
En estos casos, la distribuidora indicará si es necesario ejecutar una nueva acometida o adaptar la existente.
¿Cómo gestionar una acometida eléctrica? Pasos claros y simples
Solicitar una acometida eléctrica puede parecer un trámite complejo, pero en realidad sigue siempre una serie de pasos muy definidos.
Estos son los pasos que tienes que seguir para gestionar una acometida eléctrica desde cero.
- Identificar tu distribuidora eléctrica: El primer paso es saber cuál es la distribuidora que opera en la zona donde se encuentra la vivienda o el local. No depende de la comercializadora que elijas, sino del área geográfica. Solo la distribuidora puede tramitar y ejecutar una acometida eléctrica.
- Abrir el expediente de acometida: Una vez identificada la distribuidora, deberás solicitar la apertura de un expediente de acometida. En este trámite tendrás que facilitar tus datos personales, la dirección exacta del inmueble, la potencia que deseas contratar y un plano o esquema de la instalación.
- Análisis de viabilidad y presupuesto: El departamento técnico de la distribuidora analizará si es viable realizar la conexión y qué trabajos son necesarios. Tras este estudio, te enviarán un presupuesto detallado con las actuaciones a realizar y su coste. En este sentido, dispondrás de un plazo para aceptarlo o rechazarlo.
- Ejecución de la obra y documentación técnica: Una vez aceptado el presupuesto, se ejecutan los trabajos de acometida. Estas obras pueden realizarlas la propia distribuidora o un instalador autorizado, siempre siguiendo las condiciones técnicas marcadas. Al finalizar, se emite el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE o boletín eléctrico).
- Verificación final y alta del suministro: La distribuidora revisa que la instalación cumpla con la normativa vigente y, si todo es correcto, valida el expediente. A partir de ese momento, el punto de suministro queda listo para que puedas contratar la luz con la comercializadora que prefieras.
Sin la acometida validada y el Certificado de Instalación Eléctrica, no es posible dar de alta la luz, ya que ambos son imprescindibles para que la vivienda pueda tener suministro eléctrico.
¿Cuánto tiempo tarda una acometida eléctrica?
El tiempo necesario para realizar una acometida eléctrica no es igual en todos los casos, puesto que depende de la complejidad de la instalación y de los trabajos que tenga que llevar a cabo la distribuidora eléctrica.
Aun así, es habitual que el proceso completo, desde que se solicita la acometida hasta que la vivienda queda lista para dar de alta la luz, se sitúe entre varias semanas y algunos meses.
- Apertura y revisión del expediente: Una vez solicitada la acometida, la distribuidora revisa la documentación y puede pedir correcciones. Esta fase suele tardar entre 10 y 20 días.
- Análisis técnico y presupuesto: La distribuidora estudia la viabilidad de la conexión y emite el presupuesto correspondiente. El plazo habitual ronda las 2 o 3 semanas.
- Ejecución de la obra: Si hay que realizar zanjas, extender red o instalar nuevos elementos, los trabajos pueden prolongarse varias semanas más, especialmente si se requieren permisos municipales.
- Verificación y validación final: Una vez terminada la instalación, la distribuidora revisa que todo cumpla con la normativa y deja el punto de suministro listo para contratar la luz.
En viviendas unifamiliares alejadas del núcleo urbano o en casos donde sea necesario ampliar la red eléctrica, los plazos pueden alargarse debido a licencias, obras adicionales o refuerzos de infraestructura.
Por este motivo, si estás construyendo una vivienda o necesitas luz en una fecha concreta, es recomendable iniciar el trámite de acometida con suficiente antelación para evitar retrasos en el alta del suministro eléctrico.
Normativa y requisitos técnicos de la acometida eléctrica en viviendas
La instalación de una acometida eléctrica no se puede realizar de cualquier manera. Para garantizar la seguridad de las personas y del propio suministro, debe cumplir una normativa técnica concreta que es de obligado cumplimiento en todas las viviendas.
La norma principal que regula este tipo de instalaciones es el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT), que establece cómo deben diseñarse, ejecutarse y verificarse las instalaciones eléctricas en baja tensión.
Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión y la ITC-BT-12
Dentro del REBT, la Instrucción Técnica Complementaria ITC-BT-12 es la que regula específicamente las acometidas eléctricas y los enlaces entre la red de distribución y la instalación interior de la vivienda.
Esta instrucción define aspectos clave como el punto donde termina la acometida, las protecciones necesarias y las condiciones que deben cumplir los cables y equipos para que la conexión sea segura y compatible con la red eléctrica.
Requisitos de cableado y sistemas de protección
El cable utilizado en una acometida eléctrica debe estar dimensionado según la potencia que se vaya a contratar y el tipo de suministro.
No se puede elegir libremente, ya que debe cumplir con los criterios técnicos marcados por la distribuidora y por el REBT.
Además, la normativa exige la instalación de sistemas de protección que eviten daños en caso de sobrecargas, cortocircuitos o fallos en la red.
Estas protecciones suelen ubicarse en la Caja General de Protección y son responsabilidad de la distribuidora.
Ubicación del contador y la Caja General de Protección
El REBT también regula dónde deben situarse el contador eléctrico y la Caja General de Protección. En viviendas unifamiliares, lo habitual es que se encuentren en el exterior del inmueble o en un lugar de fácil acceso para la distribuidora.
Esta ubicación no es arbitraria, ya que permite realizar lecturas, verificaciones y actuaciones técnicas sin necesidad de acceder al interior de la vivienda.
Certificado de Instalación Eléctrica (CIE)
Una vez finalizados los trabajos de acometida y la instalación interior, es obligatorio disponer del Certificado de Instalación Eléctrica, también conocido como boletín eléctrico.
Este documento acredita que la instalación cumple con el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión y es imprescindible para que la distribuidora valide el expediente y se pueda dar de alta la luz en la vivienda.
Si la acometida o la instalación no cumplen con la normativa vigente, la distribuidora puede rechazar la conexión y exigir modificaciones antes de permitir el suministro eléctrico.
¿Cuánto cuesta una acometida eléctrica y quién tiene que pagarla?
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El precio de una acometida eléctrica no es fijo ni estándar para todos los casos. Depende de las características del inmueble y de los trabajos que tenga que realizar la distribuidora para conectar la vivienda a la red eléctrica.
Por eso, antes de hablar de importes concretos, conviene entender qué conceptos se pagan y quién asume cada coste.
Derechos de acometida y su relación con el precio de dar de alta la luz
Al solicitar una acometida eléctrica, es habitual que aparezcan una serie de costes regulados conocidos como derechos de acometida, siendo los derechos de acceso, extensión, enganche y verificación.
Estos importes no se aplican de forma aislada, sino que forman parte del coste total de dar de alta la luz en una vivienda o local.
Si quieres conocer en detalle cómo influyen estos conceptos en el precio final del suministro, puedes consultar nuestra guía completa sobre cuánto cuesta dar de alta la luz, donde explicamos todos los costes asociados de forma clara y actualizada.
¿Qué factores influyen en el precio de una acometida eléctrica?
Además de los derechos regulados de acometida, el coste total de una acometida eléctrica puede variar en función de los trabajos necesarios para realizar la conexión.
En este sentido, los factores que más influyen son:
- Distancia hasta la red de distribución: Cuanto más lejos esté la vivienda, mayor será el coste de la obra.
- Tipo de terreno: No es lo mismo realizar una zanja en suelo urbano que en terreno rústico o rocoso.
- Tipo de acometida: Las acometidas subterráneas suelen ser más costosas que las aéreas.
- Potencia necesaria: Una mayor potencia puede requerir cables de mayor sección o refuerzos en la red.
Precio orientativo de una acometida eléctrica: ¿qué puedes esperar pagar?
A modo orientativo, los derechos de extensión y acceso se calculan en función de los kilovatios (kW) que se van a contratar. Esto significa que, cuanta más potencia necesite la vivienda, mayor será el coste regulado.
No obstante, es importante tener en cuenta que estos valores son solo una referencia general. El precio final de una acometida eléctrica siempre dependerá del presupuesto individual que emita la distribuidora tras analizar el expediente.
Preguntas frecuentes sobre la acometida eléctrica
¿Puedo hacer yo la acometida eléctrica?
No. La acometida eléctrica es siempre responsabilidad de la distribuidora de luz, ya que es la propietaria de la red de distribución. Tú mismo no puedes ejecutar la acometida por tu cuenta ni contratar a cualquier empresa para hacerlo.
En algunos casos, la distribuidora puede permitir que parte de los trabajos los realice un instalador autorizado, pero siempre bajo sus condiciones técnicas y con su posterior supervisión y validación.
¿La acometida eléctrica caduca?
No, la acometida eléctrica no tiene una fecha de caducidad como tal. Sin embargo, puede dejar de ser válida si no cumple con la normativa vigente o si ha quedado obsoleta por cambios en la red eléctrica o en la potencia necesaria.
En estos casos, la distribuidora puede exigir su modificación o sustitución antes de permitir el alta o la reactivación del suministro eléctrico.
¿Se puede reutilizar una acometida eléctrica antigua?
Sí, en algunos casos es posible reutilizar una acometida eléctrica antigua, siempre que se encuentre en buen estado y cumpla con la normativa actual. Será la distribuidora quien determine si la acometida existente es válida tras realizar una revisión técnica.
Si la acometida no cumple los requisitos de seguridad o no soporta la potencia necesaria, la distribuidora exigirá su adaptación o la ejecución de una nueva acometida.
¿Qué es una doble acometida eléctrica?
Una doble acometida eléctrica es una solución de suministro con redundancia: en lugar de contar con una única conexión, se disponen dos líneas independientes que enlazan con la red de distribución. El objetivo es que, si una de las conexiones sufre una avería o incidencia, la otra pueda mantener el servicio y evitar un corte de luz.
Por este motivo, suele emplearse en instalaciones donde la continuidad del suministro es crítica, como hospitales, centros de datos o grandes industrias, en las que un apagón puede generar problemas importantes.