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Consumo de energía en una vivienda

Consumo de energía

El consumo energético de una vivienda engloba a dos tipos de suministros. Por una parte, el gasto en electricidad y por otra parte, el gas natural. Ambos suministros pueden ser utilizados en una vivienda para diferentes aspectos del mismo.


Consumo de los aparatos electromésticos

Con el paso del tiempo las viviendas han ido sumando más aparatos electrodomésticos en su interior. Este aumento en el número de aparatos también ha dado lugar a un incremento del consumo energético.

Según estudios de la OCU, los consumidores españoles gastan una media de 1.920 kWh en el uso de electrodomésticos. Se trata de una media de consumo orientativa, ya que éste podrá incrementarse o reducirse en función del número de aparatos y de la eficiencia energética que caracterice a cada uno de ellos.

Consumo en cocina

Antiguamente la cocina solo tenía una fuente energética con la que funcionar y no había alternativas para los consumidores. Sin embargo, con el tiempo han surgido electrodomésticos como las vitrocerámicas eléctricas y ahora es posible utilizar la electricidad para cocinar.

Usar una fuente energética u otra influirá en el consumo total de la vivienda. Según los últimos datos recopilados, los hogares españoles emplean una media de 737 kWh en aspectos como la cocina, el agua caliente y en algunos casos, la calefacción.

 

Consumo en iluminación

Para la iluminación no hay una alternativa a la red eléctrica, la contratación de una tarifa de luz es una necesidad básica en todo hogar. Se estima un consumo medio por usuario de 410 kWh al año en la iluminación de los hogares.

Consumo en calefacción

Los usuarios pueden elegir tener la calefacción a través de un suministro de gas natural o de electricidad. No obstante el consumo medio correspondiente a la calefacción, según datos de la OCU, en España se acerca a los 5.172 kWh anuales.

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Ciertamente, no todos los sistemas de calefacción consumen el mismo número de kilovatios hora, porque la eficiencia energética es un punto muy influyente en el volumen de este concepto. Para ahorrar en este sentido es mejor apostar por energías combustibles antes que emplear la electricidad para el uso de la calefacción. La electricidad necesita destinar más número de kilovatios hora para igualarse a la eficiencia energética de las energías combustibles como el gas natural, el propano o el butano.

Consumo en agua caliente

De la misma manera que ocurre con la calefacción, el agua caliente tiene la posibilidad de ser calentada tanto con sistemas energéticos combustibles como eléctricos. Se trata de una decisión del cliente o de las condiciones que tenga la vivienda. Por ejemplo, si el domicilio no cuenta con acceso o con instalación de gas natural, a corto plazo siempre va a ser mucho más barato instalar un termo eléctrico que emplear el gas natural para ello.

Como dato importante, los hogares realizan un gasto energético en agua caliente de 1.877 kWh anuales. No todo es gas natural, siempre se pueden contemplar fuentes combustibles mucho más baratas antes que contratar electricidad para este tipo de necesidades.

Reducir factura de luz y gas

Teniendo ya en consideración el volumen que se destina a cada uso doméstico es importante hablar del ahorro. Refiriéndonos al ahorro energético en todas sus variantes, gracias a la liberalización del mercado, los usuarios tienen acceso a tarifas muy ventajosas con grandes descuentos tanto en el término de consumo como en el término fijo.

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